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El Sexo en épocas de Faraones

Ni eran tan desinhibidos como pensábamos, ni está claro que hubiese prostitución. El sexo se practicaba en el jardín, mirándose a la cara y con la peluca o máscara puesta.

Dice la mitología egipcia que el dios Atum estaba solo, pues surgió del océano primigenio masturbándose. A partir de su semen se generaron Shu (dios del aire) y Tefnut (diosa de la humedad) y estos fueron quienes mantuvieron relaciones sexuales y engendraron a Gueb y Nut, dioses de la tierra y el cielo. “La sexualidad era una prerrogativa de los dioses y por eso es solo en su caso en el que se habla de ella. En los textos profanos no aparece nunca de manera explícita, como mucho en forma de metáfora, lo que indica que no eran tan desinhibidos como se los pinta”, asegura Marc Orriols, del departamento de Ciencias de la Antigüedad de la Universidad Autónoma de Barcelona, cuya especialidad es, precisamente, la iconografía erótica del  antiguo Egipto. Entonces, ¿a qué se debe esa fama de liberalesque tienen? Seguramente la culpa es de los pasajes libidinosos de la novela de Mika Waltari Sinuhé el egipcio y de las películas que protagonizan, como Cleopatra o El rey Escorpión, donde las mujeres se contornean ligeras de ropa y en las que se pinta un ambiente exótico y liberal.  “La realidad es que hay solo unas veinticinco imágenes que hagan referencia a la sexualidad en 5.000 años de historia, lo que nos hace pensar que en el  antiguo Egipto el sexo era tabú”. Pero ¿qué conocemos de sus prácticas sexuales?

Misionero a la egipcia

“Hay un inscripción sobre el nacimiento divino de la reina Hatshepsut y su hermano Tutmosis II en Deir el-Bahari en el que se dice que mientras el faraón estaba dormido, el dios Amón tomó su forma y visitó a su mujer, dejándola embarazada. Y dice: “Se lo pasaron muy bien e hizo con ella todo lo que quiso”. Pues esta es la referencia más explícita al sexo que hemos encontrado”, asegura José Parra Ortiz, doctor en Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid y autor de La vida amorosa en el antiguo Egipto (Ed. Aldebarán). Gracias a lo que los investigadores han leído entre líneas sabemos, por ejemplo, que les encantaba hacerlo en los jardines, a la sombra, y que la postura que más practicaban era la del misionero con el hombre sobre la mujer. ¡Al fin y al cabo no ha cambiado mucho la cosa! “De hecho hay un texto en el que se relata una relación entre Isis y Osiris en la que es la diosa la que está encima y se reseña como algo extraño”.

Hay solo unas 25 imágenes que hagan referencia a la sexualidad en 5.000 años de historia

Otra postura que aparece a menudo en la escasa iconografía existente es la del perrito (también denominada a tergo). “Aunque en este caso es posible que se utilizara cuando no se quería que la mujer se quedara embarazada, a modo de anticonceptivo”, continua Parra. Sin embargo, la gran obsesión de los egipcios por tener una nutrida descendencia que mantuviera su culto funerario y los altos niveles de mortalidad infantil nos hacen pensar que no la usaban muy a menudo. Y la mayoría del sexo se tenía dentro del matrimonio. “Aunque la variedad de posturas que hemos referido indica que también se practicaba sexo solo por placer”, apunta Orriols.
Parece que las mujeres de la época podían emanciparse, manejar su propia herencia y divorciarse sin que hubiese ningún conflicto civil ni religioso por ello. La edad media para casarse en Egipto era entre los 13 y los 15 años. El adulterio, sin embargo, sí se castigaba severamente. Para las mujeres significaba ser desposeídas de los derechos de propiedad de su cónyuge y recibían un castigo corporal grave. Por su parte, cuando era el hombre quien lo cometía, la mujer podía pedir el divorcio y también era castigado. Sin embargo, la idea de que en Egipto existía prostitución, tal y como la conocemos, está en tela de juicio.

Las casas de cerveza

“Se sabe que en Reino Nuevo al menos existieron las denominadas casas de cerveza. Eran sitios en los que había mujeres de vida alegre y, en algunos textos, se hace referencia a estos lugares advirtiendo a los jóvenes de que no se metan en ese mundo porque pueden perderse”, asegura Parra. Además, entre los expertos hay una encendida polémica sobre si las imágenes del papiro de Turín, el único documento gráfico de la época que conservamos en el que aparecen parejas copulando, refleja varias escenas en un prostíbulo o si solo son imágenes de la vida cotidiana de los egipcios.

La homosexualidad era considerada como algo que degradaba a la parte más pasiva. En el caso del faraón podía significar perder el poder

Para Orriols no está claro que existiera de verdad prostitución: “Se dice que sí, pero no hay documentos que lo respalden. Yo siempre digo que no había moneda (esta no aparece hasta la llegada de los persas), de manera que en el caso de que existiera debía ser muy distinta a la que conocemos en la actualidad”. Lo que sí sabemos es la importancia que se daba al sexo en la otra vida.

Sexo después de muerto

Vaya por delante que no se trata de que tuvieran tendencias necrófilas. Más bien la familia de un difunto debía asegurarse de que este pudiera copular en el más allá. ¿La razón? “Osiris fue el primer rey muerto, la primera momia, y se cuenta que su mujer, Isis, fue a buscar su cuerpo para copular con él con el fin de que renaciera. Así que, a partir de este momento, esto se convirtió en un arquetipo que establecía que todos los muertos tenían que copular con su Ba, (una especie de alma) después de morir para poder renacer en el otro mundo”, explica Orriols.

Según cuenta Parra, “la ceremonia de apertura de la boca que se hacía en las tumbas en el  antiguo Egipto consistía en volver a abrir todos los orificios del cuerpo, incluyendo los relacionados con la práctica sexual, porque lo que se pretendía era que el difunto tuviera una vida después de la muerte igual de completa que la que tuvo en vida. Así que se generaban pistas sexuales, pero nunca imágenes explícitas”.

Por otra parte, se ha hablado a menudo de la existencia de relaciones homosexuales en este pueblo. La pista que se alega para apuntalar esta teoría es la imagen que aparece en la tumba de dos manicuros (encargados de supervisar la manicura) del rey Niuserre que se llaman Niankhnum y Khnumhotep. En ella, en el lugar en el que normalmente se representa al difunto y su esposa, como sucedía en otras tumbas, aparecen estos dos hombres.

La homosexualidad como arma

“No les importaba que dos personas del mismo sexo se quisieran, pero no lo veían bien porque estas relaciones no engendraban hijos. De hecho, en la tumba en la que aparece la imagen de Niankhnum y Khnumhotep aparecen también las de sus esposas y sus hijos. Así que se piensa que, a pesar de tener esta relación, se casaron y tuvieron descendencia”, comenta Parra. Lo que sí sabemos por los textos es que a menudo las practicas homosexuales entre hombres era considerada como algo que degradaba a la parte más pasiva. De manera que dejarse penetrar por detrás era considerado una humillación que restaba “virilidad”. “Y en el caso de un faraón significaba que dejaba de tener lo necesario para ser rey. De hecho hay un pasaje que relata que, cuando el rey Seth le estaba disputando el trono de Egipto a su sobrino Horus, un día que están durmiendo juntos, intentó violarlo. El objetivo no era tener sexo con él, sino quitárselo de en medio”. Por último, gracias a los papiros médicos también sabemos qué sistemas anticonceptivos usaban.

Píldoras naturales

El Sexo en el Antiguo Egipto

“El método más curioso era uno a base de excrementos de cocodrilo y planta de acacia que se ponía la mujer en la vagina, que más bien debía tener el objetivo de espantar a su pareja, y no el de impedir un embarazo, pero no era el más común. En la mayoría de los casos se usaban tampones o telas impregnadas de algo dulce, como la miel, para alterar el PH de la vagina y acabar con los espermatozoides”, cuenta Orriols.

También hay documentado un método contraceptivo a base de hierbas machacadas y zumo de algarroba. “Esta sustancia es muy ácida, lo que acaba con la motilidad de los espermatozoides”, explica Parra. Además, sabemos que su Viagra particular consistía en hacer ofrendas de penes tallados en  madera a los dioses para recuperar la virilidad perdida. También ha llegado hasta nuestros días información de algunos de los alimentos que consideraban afrodisiacos. La lechuga, por ejemplo, era la planta sagrada del dios de la fertilidad y la cebolla se consideraba un estimulante sexual tan potente que los sacerdotes con voto de castidad tenían prohibido comerla. ¡Habrá que probarlo!

Fuente: Ana Pérez.

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