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Revivirán al Mamut en dos Años

Científicos afirman que en dos años ‘revivirán’ al mamut.

La Universidad de Harvard afirmó que en dos años logrará clonar un mamut, sí, un mamut-elefante (mammophant) que tendría orejas pequeñas, pelaje y sangre que se adapta al frío. El doctor George Church, profesor de Genética de la Facultad de Medicina de Harvard, explicó sobre su proyecto para revivir a los mamuts en Siberia.

Hay varias investigaciones trabajando para revivir animales prehistóricos: George Church, genetista e ingeniero molecular.  El proyecto que pretende crear ADN desde cero.

Tiene George Church el aspecto de un Walt Whitman o un Ernest Hemingway. Un tipo aguerrido pero elegante. Decidido pero con la mirada afable. O tal vez se parezca más a Charles Darwin, con quien comparte la barba y la fascinación por el origen de la vida. Separados por más de un siglo de diferencia, ambos han hecho aportes decisivos en este terreno. Dentro de la comunidad científica Church es conocido y respetado como genetista, químico e ingeniero molecular. Fuera de ella, sus aportes como pionero en la tecnología para secuenciar el genoma y su capacidad para salir airoso en cualquier debate (ético o científico) sobre las consecuencias que esto traerá en los próximos años, le han hecho también una celebridad.

Church comenzó a soñar con el futuro cuando sólo era un niño. Fue visitando una feria de tecnología en 1965. Los rudimentarios robots de la época le fascinaron, pero pronto quedó desilusionado ante la evidencia de que aquello que él imaginaba no iba a convertirse en realidad. “Si esto es lo que quiero, se dijo, tendré que ponerme a trabajar en ello”. Esta frase, recogida en una entrevista publicada por la web de la universidad de Harvard, refleja el carácter de Church. Porque aquel niño no lo tenía fácil para lograr convertirse en una eminencia científica. Dislexico -su relación con los libros y la lectura debido a esta enfermedad nunca fue fácil-, con narcolepsia -una circunstacia que, reconoce, ha provocado multitud de enfados entre quienes veían cómo echaba una cabezada durante una reunión- y diagnosticado con hiperactividad y trastorno obsesivo compulsivo, Church parecía tener más papeletas para ser objeto de estudio, en lugar de dirigir el laboratorio. George Church ha estado implicado en descubrimientos relacionados con la secuenciación del genoma desde que comenzó a investigar para su tesis doctoral hace ya más de 30 años.

Desde entonces, cada vez que tiene oportunidad defiende la necesidad de conocer y compartir la información genética de individuos y especies. Una postura que le ha generado no pocas polémicas, como cuando aseguró que sería posible resucitar al hombre de Neandertal -lo que considera factible en el plano teórico pero innecesario- o su experimento de introducir ADN recuperado de mammuts en elefantes asiáticos para que pueblen la tundra siberiana en un futuro (con consecuencias favorables para el medio ambiente).

Lo que parece evidente es que los avances en biotecnología auguran nuevos descubrimientos en el campo de la genética. Este mismo año Craig Venter, científico que lidero el proyecto Genoma Humano, anunciaba que su equipo había creado un organismo vivo con el menor número de genes posibles de todos los que habitan el planeta. Pero aún queda un largo camino por recorrer. Un camino en el que George Church tendrá mucho que decir. En la actualidad sus investigaciones se centran en las aplicaciones médicas que pueden derivarse de la edición genética, como curar la ceguera o enfermedades de la sangre. También gracias a sus trabajos, el ADN sintético se ha revelado como el mejor método para almacenar información, lo que podría convertirlo en el sustituto de los actuales sistemas por su capacidad (todo lo que está en Internet, por ejemplo, cabría en la palma de una mano) y durabilidad (se ha recuperado ADN legible de hace 700.000 años). Y si empujando este proyecto se encuentra un tipo con la convicción de Church, seguro que lo veremos pronto. No puede ser de otra forma viniendo de alguien que asegura que en ciencia “si no estás fallando, probablemente es porque no lo has intentado con la suficiente fuerza”.

El grupo aconseja elegir animales cuya función ecológica sea verdaderamente insustituible. Por ejemplo, el murciélago de la Isla de Navidad fue una vez el único murciélago que comía insectos en su hábitat. Su regreso taparía un agujero en un ecosistema que de otra forma a la naturaleza le costaría mucho rellenar. Lo mismo ocurre con la tortuga gigante de Reunión, que dispersaba semillas a lo largo de su hábitat en la isla del Océano Índico antes de ser conducida a la extinción por los marinos hambrientos. Esas plantas todavía existen, pero se están acercando a su fin porque ya no hay tortugas que realicen su función ecológica como distribuidores de semillas.

La tercera directriz es traer de vuelta las especies que se pueden restaurar a un nivel de abundancia funcionalmente significativo. Es decir, «se necesita tener suficientes individuos para llevar a cabo su función lo suficientemente bien como para afectar al ecosistema», dice Molly Hardesty-Moore, también coautora del estudio. «Un lobo cazando y matando tiene un impacto mínimo, pero cientos de lobos que ejerzan dichas funciones cambiarán el ecosistema»

Los científicos de la UCSB no se oponen a la clonación y la vuelta a la vida de animales del pasado, pero creen que debe comenzar un debate en la comunidad científica para hacer que el proceso sea ecológicamente inteligente. «¿Podemos utilizar esta herramienta cuidadosamente para hacer conservación de verdad?», pregunta McCauley. «La respuesta va a requerir una gran cantidad de perspectivas, no sólo de los genetistas que están liderando el proceso, sino también de otro tipo de científicos, como los ecologistas y biólogos de la conservación».

Fuente: José L. Álvarez Cedena

Raúl V. Carrozza

 

 

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