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15 octubre, 2018

Halloween la tradición

Está fecha especial por los cuentos de brujas , calabazas y calaveras, pero que quiere decir cada cosa. Hoy día todas estas fechas sean convertido en un rito de consumismo, las tiendas afanadas por llegar a final de mes, exprimen al máximo estas fechas paganas o a veces sagradas, da igual con tal de vender.

Pero… Sabes! ¿En realidad a que se debe cada una de esas fechas?

Halloween o “noche de brujas”

El Halloween no es originario de Estados Unidos, viene del Reino Unido, su nombre proviene de una frase inglesa “All Hallows’ Eve”, eso quiere decir “Víspera de todos Los Santos”. Es una fiesta pagana Celta, la historia del siglo XVIII ya habían vinculado al Halloween a un antiguo festival pagano, un ritual celta denominado “Samhain” que celebraba el fin del verano y la llegada de los días cortos y fríos del otoño.

Samhain duraba tres días y comenzaba el 31 de octubre, según algunos académicos, era un tributo al “Rey de los muertos”. La Iglesia católica instituyó como una de sus celebraciones el “Día de todos los santos”, por los que “gozan de la vida eterna en la presencia de Dios” y que no aparecen en santorales o no se conoce su nombre.

Estudios más recientes establecieron que las hogueras y una celebración de buenas cosechas eran también características del festejo pagano. Pero esta teoría se basa en escasas evidencias y algunos historiadores han señalado que la celebración fue cambiando de región a región, de país en país y, entre muda y muda, alteró incluso su sentido. En el siglo VIII, hubo un punto de inflexión: el papa Gregorio III cambió la fecha original del “Día de todos los santos” del 13 de mayo al 1 de noviembre.

No está claro si el movimiento, que también hizo obligatoria la celebración religiosa para todos los católicos, fue un intento de “cristianizar” Samhain. Lo cierto es que esa movida unió ambas celebraciones y mezcló tradiciones paganas y cristianas.

Tomó forma entre 1500 y 1800. Las hogueras eran muy populares entonces, se usaban para quemar la paja (recordemos que Samhain celebraba el final de la temporada de cosecha), pero también como un ritual para “repeler” la brujería y las enfermedades.

Otra tradición eran los ejercicios de futuróloga y adivinación, la gente predecía el nombre de los futuros socios e incluso la fecha en la que morirían. Esos rituales de adivinación tomaron muchas formas diferentes. Una calabaza extraída del suelo podría dar pistas sobre el trabajo o la personalidad del futuro socio. También se “leían” las cáscaras de la nuez.

La comida era un componente importante de las celebraciones y uno de los hábitos más característicos involucraba a los niños que iban de casa en casa cantando rimas o rezando por las almas de los muertos.  A cambio, obtenían pasteles que representaban la liberación de un alma del purgatorio.

Llego esta celebración a EEUU. Durante la Gran Hambruna (1845-49) en Irlanda, que en ese entonces formaba parte del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda, más de un millón de personas emigraron a Estados Unidos. Se llevaron consigo su historia y tradiciones, y no es coincidencia que las primeras menciones de Halloween en territorio estadounidense aparecieran poco después de ese éxodo.

En 1870, por ejemplo, una revista para mujeres publicó un artículo que describía a Halloween como un “día festivo inglés”.  La versión estadounidense era muy similar a la del campo británico. Pero hubo algunas diferencias, como la introducción de espantapájaros en las decoraciones, el maíz era un cultivo crucial en la agricultura estadounidense. También la clásica frase de “trato o truco” de los niños o el uso de las calabazas (la tradición británica era tallar nabos).

De acuerdo con algunos historiadores, la celebración cobró auge después de la Segunda Guerra Mundial, cuando terminó el racionamiento de alimentos.

A lo largo de los años, se ha exportado a otros países, muchos de ellos en Latinoamérica. Pero también ha tenido sus momentos escabrosos y no solo por los disfraces. En 1964, Helen Pfeil, un ama de casa estadounidense, regaló caramelos envenenados a niños que ella consideraba “demasiado viejos para el juego”, afortunadamente, no hubo víctimas, pero sucedió en la génesis de varias leyendas urbanas sobre “golosinas contaminadas” que perdura hasta hoy.

Así, aunque ha cambiado, mucho a lo largo de los siglos, Halloween sigue siendo una celebración que brinda un espacio para que adultos y niños jueguen con sus miedos y fantasías y se burlen de ellos. No sin antes recordar los miles de niños desaparecidos en estas fechas, por está razón lo mejor es, no dejar los niños solos pidiendo caramelos.

Por Mónik Herrera. LRP

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